Hoy fue un día extraño, viví algo que no creí que alguna vez viviría: Una terapia de pareja. Si, una terapia de pareja gay. Si me remonto hace unos 10 años atrás, esto hubiese sonado muy irrisorio para muchas personas, incluyendo gays, es más, recuerdo que hace unos 3 años atrás se lo comenté a una persona con la cual yo tenía una pésima relación de pareja, y se cagó de la risa en mi cara.
Resulta ser, que el último ramo de mi carrera de Técnico en Bibliotecología es "Ética Profesional", dictado por una Orientador Familiar profesional a quien le tengo mucho cariño, ya que sabiendo mi condición sexual, miles de veces me he visto beneficiado de sus consejos. Con ella, conversé sobre el actual estado de mi relación amorosa, estado que hasta hoy no tenía definición (pues recordemos que el sábado pasado me patearon), y aprovechándome de que conocía parte de mi historia con Carlos, no era mucho más lo que yo debía contar.
Tuve la idea de que pudiera servirnos de Mediadora entre ambos para poder conversar, que Carlos me escuchara y no sentir perdidas mis palabras en el viento, ante lo cual tanto ella como Carlos aceptaron.
Creí que sería más difícil, creí que me rajaría llorando tratando de hablar y que finalmente no serviría de nada, pues a mi no se me entendería una sola palabra y Carlos se olvidaría de todo lo pactado cruzando la puerta del recinto.
En este minuto me siento beneficiado de que una 3era persona, completamente ajena a nuestra relación, pueda darnos un punto de vista bastante neutral al respecto, puesto que los amigos (tanto míos como de él) suelen tener una tendencia a atacar directamente al amigo y defender a la desconocida pareja con el fin de caerle en gracia.
En la reunión, se me pidió que me someta a tratamiento psicológico durante al menos 6 meses a causa de mis celos, cosa que yo acepté y haré en la medida en que el dinero me permita hacerlo. Y mi contra respuesta a esto fue que será un trabajo arduo que no puedo realizar de la noche a la mañana, que seguiré siendo el mismo y aún estando en tratamiento sentiré celos que generaran preguntas para las cuales necesito respuestas concretas. Pedí que Carlos no reaccionara de forma molesta cada vez que cuestiono algo, pues si lo hago es por que necesito una respuesta, la cual no puede ser respondida con otra pregunta, pues eso me genera inseguridad y no lo contrario.
Estoy consciente de que tengo un problema con los celos y estoy dispuesto a dar el 100% con tal de mejorar esa parte de mi, pero tampoco soy estúpido y reclamé con respecto a las cosas tangibles que me generan inseguridad y a respuestas estúpidas que he recibido cuando he preguntado ciertas cosas.
Me siento beneficiado de haber dado este paso, de que ambos queramos arreglar esta situación, pero recibí una noticia que me dolió muchísimo: Carlos me está dando poco tiempo, por que no le es grato que peleemos cada vez que nos veamos. No quiere verme, por que sabe que terminaremos peleando. Y no me extraña cuando no me ha visto, justamente por lo mismo.
Entiendo su punto de vista, pero soy una persona de piel. Soy una persona que necesita permanecer al lado del ser que ama para sentirse vivo y hoy por ejemplo volví a ver a Carlos después de alrededor de 2 semanas sin verlo y siento que es un castigo no poder estar sin él.
.
.


