martes, 28 de abril de 2009

Disculpe las molestias.

Suponiendo que existiese alguien en el mundo que lee las publicaciones del presente blog, me es necesario pedir publicas disculpas por mi desaparición estos meses, en común chileno, por dejar “bota’o el bloh”.

Desde alrededor de 7 meses ya, no vivo en Valparaíso ni trabajo en ENTEL,
vivo en Santiago de Chile y mi vida ha dado varias vueltas durante este ultimo tiempo.

Estoy cada día más ligado a mis amigos, y menos ligado a mi familia.
Acostumbrándome a comer chatarra, a ver el paso de los días sin muchas opciones pero teniendo en claro que Dios aun toma mi mano y me escucha cuando estoy afligido.
Acostumbrándome al frío, y a la frialdad de la gente capitalina; a hablar con el espejo para no sentirme tan solo ni tener que recurrir al típico títere como compañía. Acostumbrándome a la vida en soledad, a compartir con quienes están en la misma situación que yo, provincianos solos en Santiago, por trabajo, por estudios, por distintas circunstancias, nos vemos obligado a dejar el nido y a emprender el vuelo con nuestras propias alas. Las mías están rotas desde hace ya mas de un año, así como mi corazón.

Con respecto a lo anterior creo que debo comentar que siento que mi corazón va sanando de a poco. Dios me dio la oportunidad de conocer a alguien que me hace sentir muchas cosas, alguien a quien perseguí por mucho tiempo, alguien a quien no veo a menudo, pero cada minuto que logro pasar a su lado es mas hermoso que el anterior.

Pero no sé, de verdad no sé… yo estoy seguro de esto... pero creo q él no..
Unas veces se gana.. otras se pierde…es verdad, pero esta vez lo que mas quiero en el mundo es ganar; esta vez, si pierdo me muero..
Curaste mis alas, no me prohibas volar por ti...

PAZ!





[me pondrè al dia de a poco e intentare de que sea en orden cronológico desde mi llegada a santiago y las veces q me perdí en el metro, hasta hoy]

Amigo


Café literario, Parque Bustamante, Santiago de Chile.

“Me podis llamar? Necesito hablar con alguien”.. Domingo, 12:00 hrs. Y ese mensaje me sorprendía en mi móvil dejándome una desagradable sensación. Yo sabia que él, había estado contigo, sabia sobre el inminente carrete de la noche anterior, y ahora sabia que no estabas bien. Te llame y no entendí nada de lo que me dijiste, pero tu amargo llanto me hacia estremecer y llenaba mis ojos de lagrimas, y no hice mas que suponer en base a lo que durante la semana me habías comentado, y en base a los precedentes que tengo de él.
¿Otra más?, Me pregunté asertivamente.
No se me ocurrió algo mejor que preguntarte donde estabas para ir a buscarte, y gracias a Dios, relativamente cerca.
Metro Manuel Montt; te juro que cuando te encontré, fue como ver a un niño pequeño al que le habían quitado su chocolate.
Te escuchaba hablar, te veía llorar, y no se me ocurría mas que abrazarte y hacerte cariño, y de ves en cuando decirte algo con lo cual pretendía hacerte sentir mejor, o hacerte razonar.
Caminamos un rato, entre hablando del tema y queriendo evitarlo, hasta que te deje en la micro que te llevaría hasta tu casa. Entonces fue cuando me sentí tranquilo.

Él no te merece, pero es decisión tuya, tu sabes lo que quieres a mi solo me queda apoyarte, y estar ahí para secar tus lagrimas cuantas veces sea necesario.