Café literario, Parque Bustamante, Santiago de Chile.
“Me podis llamar? Necesito hablar con alguien”.. Domingo, 12:00 hrs. Y ese mensaje me sorprendía en mi móvil dejándome una desagradable sensación. Yo sabia que él, había estado contigo, sabia sobre el inminente carrete de la noche anterior, y ahora sabia que no estabas bien. Te llame y no entendí nada de lo que me dijiste, pero tu amargo llanto me hacia estremecer y llenaba mis ojos de lagrimas, y no hice mas que suponer en base a lo que durante la semana me habías comentado, y en base a los precedentes que tengo de él.
¿Otra más?, Me pregunté asertivamente.
No se me ocurrió algo mejor que preguntarte donde estabas para ir a buscarte, y gracias a Dios, relativamente cerca.
Metro Manuel Montt; te juro que cuando te encontré, fue como ver a un niño pequeño al que le habían quitado su chocolate.
Te escuchaba hablar, te veía llorar, y no se me ocurría mas que abrazarte y hacerte cariño, y de ves en cuando decirte algo con lo cual pretendía hacerte sentir mejor, o hacerte razonar.
Caminamos un rato, entre hablando del tema y queriendo evitarlo, hasta que te deje en la micro que te llevaría hasta tu casa. Entonces fue cuando me sentí tranquilo.
Él no te merece, pero es decisión tuya, tu sabes lo que quieres a mi solo me queda apoyarte, y estar ahí para secar tus lagrimas cuantas veces sea necesario.
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