jueves, 14 de mayo de 2009

De los nuestros..[?]

Ya estaba muy adelantada la noche cuando el carruaje se paró, averiado y cubierto de lodo, a la puerta de una vasta alquería. Hubo que repetir las llamadas a la puerta para despertar a los moradores. Al fin, se abrió la puerta y se presento el dueño. Era un individuo alegre, peludo como un oso, de cerca de dos metros de altura tieso como una vela, vigoroso, resuelto, y vestido con un camisón de franela encarnada. Durante unos momentos permaneció inmóvil, con su luz en la mano, examinando a nuestros viajeros como enfadado. La escena no carecía de cierta comicidad.

Mientras nuestro senador se esfuerza por ponerle al corriente de quien es la persona que tiene delante, nos tomaremos la libertad de decir de él una palabra a nuestros lectores.

El honrado y respetable John Van Trompe, había sido en otra época un rico propietario y dueño de esclavos en el estado de Kentucky. No teniendo, como suele decirse, del oso más que la piel, dotado por la naturaleza de un corazón grande, honrado y justo, proporcionado a su cuerpo gigante, durante muchos años había sido testigo de los resultados de un sistema tan malo para el opresor como para el oprimido. En fin, como cierto día llegara a hacerse el corazón de John demasiado grande, sacando su cartera del escritorio, cruzó el río y compró en el estado libre de Ohio, la cuarta par te un townshig de una tierra excelente y fértil; enseguida dio libertad a todos sus esclavos, hombres, mujeres y niños, y los empleo muy bien en sus tierras de Ohio. En cuanto a el, se había retirado a una arquería solitaria para gozar de la tranquilidad y entregarse a sus reflexiones.



[La cabaña del tío Tom, Harriet Beecher Stowe, Capìtulo 9, Extracto]

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues ya ves..
ESTAMOS EN TODAS PARTES !


Bonito blog...

Abrazos de oso.